Archivo mensual: enero 2014

Casa del Embarcadero

    La “Casa del Embarcadero”, es un edificio dedicado a viviendas, obra del arquitecto Borís Iofán (1891-1976), el preferido de Stalin, construido entre 1927 y 1931.

   El nombre oficial del edificio fue “Complejo Casa del gobiermo” pero también recibió otros nombres como “Casa Iofán”“Complejo Residencial VTSIK” (Complejo Residencial  del Comité Ejecutivo Central de Todas las Rusias, ВЦИК, por sus siglas en ruso), Primera Casa de los Soviets”, “Casa del Comité Ejecutivo Central de la URSS” (las siglas en ruso de dicho órgano ЦИК CCCP), “Casa del Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS” (las siglas en ruso de dicho consejo СНК СССР), y aparte de estas denominaciones, digamos oficiales, el nombre más popular en castellano, junto con el de Casa del Embarcadero, es el de “Casa del Malecón”, siendo estas dos denominaciones las que más coinciden con la traducción literal al castellano del ruso Дом на набережной (Dom na náberezhnoy) que es como se denomina al edificio.

    Una vez finalizadas la Revolución y la Guerra Civil y hasta que a Moscú le fue otorgada la capitalidad de la Unión Soviética hubo un traslado progresivo de funcionarios gubernamentales de Leningrado a Moscú.  Estos funcionarios públicos se alojaron mayoritariamente en establecimientos hoteleros como el Hotel Metropol y el Hotel Nacional (conocidos como “Casas de los Soviets”) pero era una solución temporal dado que no había suficientes habitaciones en los citados hoteles y en otros del centro para albergar al gran número de funcionarios trasladados.  Así, el 24 de junio 1927 se decidió iniciar la construcción de un edificio de viviendas para los funcionarios de alto rango, que duró hasta 1931.

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El color que se pensó inicialmente para la fachada del edificio fue el color rojo-rosado, similar al de las murallas y torres del vecino Kremlin, pero fue rechazado argumentando costes y dando la posibilidad que el edificio llevase externamente un color amarillo arena, pero este no fue del agrado de los constructores, quedando finalmente en ese color gris ceniza que conserva hasta nuestros días.

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La escritora Tatiana Pigariova en su libro Autobiografía de Moscú, describe así la casa:

    “La Casa de Malecón, una fortaleza constructivista realizada por Borís Iofán a finales de los años veinte para altos mandatarios del país, también tuvo su parte de venganza simbólica: la mayoría de sus habitantes (algunos de los cuales intervinieron en el destino de Iofán) fueron purgados en los años treinta. La casa de los narkoms (comisarios del pueblo, léase ministros) fue rebautizada por los moscovitas como «casa del encarcelamiento previo»,  «casa de víctimas y verdugos» o «casa de fantasmas». Su nombre más corriente se debe a la novela de Yuri Trífonov, La casa del malecón, en la que se describe el fracaso de la utopía soviética a través de los destinos de sus habitantes. Debía ser «el primer edificio ejemplar», con su clínica, su comedor, su guardería, pistas de tenis, un teatro y la sala de cine Estajanovista. Los pisos de más de cien metros de esta casa-ciudad eran enormes para su tiempo, pero tenían cocinas muy pequeñas, ya que se daba por supuesto que los habitantes usarían los comedores colectivos. Esta ambigüedad de lujo y democracia se plasma en los interiores reproducidos en el museo de la casa, inaugurado en un piso de planta baja, y en un objeto en particular: un abrigo de un vecino, alto funcionario en los años treinta, de ordinario paño gris por fuera y de visón por dentro.

    Desde la Casa del Malecón, que tiene más placas memoriales que cualquier otro edificio de Moscú, se ve la reedificada catedral, recuerdo del utópico proyecto de Borís Iofán y al otro lado del puente, la reconstruida muralla del Kremlin, recuerdo de la utopía de Vasili Bazhenov. Dos obras realizadas y reflejos de dos sueños forman en el mapa de Moscú una encrucijada de destinos, épocas y utopías.”

   (Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, pp.137-138)

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“Edificado como residencia colectiva para los altos funcionarios del Partido Comunista, el complejo residencial VTSIK (Comité Ejecutivo Panruso) era más lujoso que la mayoría de los edificios de su clase. Es un ejemplo de cómo los primeros experimentos de viviendas comunales dieron lugar a la idea de crear unidades para grupos profesionales o sindicatos específicos. El complejo también representa un rumbo nuevo respecto a los experimentos de los primeros años veinte, en cuanto que los espacios comunales no están unidos al edificio de viviendas como lo estaban en la casa-comuna Narkomfin y la comuna de estudiantes del Instituto Textil. Los espacios públicos, que incluyen cine, jardín de infancia y guardería, comedor y tienda, son contiguos a la zona residencial pero están claramente contenidos en una estructura separada, y ello se refleja en el diferente tratamiento formal de cada edificio.

 El complejo que tiene una altura de diez pisos y está formado por tres bloques conectados, es el mayor proyecto de su clase elevado en Moscú con el vocabulario formal de vanguardia. El solar, casi cuadrado, ocupa toda una manzana, y la posición a orillas del río frente al Kremlin le asegura una visibilidad monumental, La imponente concentración geométrica y la gran escala sirven también para indicar el alto rango social de los residentes a los que iba destinado.

Iofan utilizó distintos tipos de ventanas para romper la masa del bloque residencial y crear un esquema visual interesante. También se transmite así la organización interna del espacio. La formación escalonada en el extremo de la cubierta del cine se anticipa al diseño del mismo arquitecto para el pabellón soviético en la Exposition Internationale des Arts et Techniques dans la Vie Moderne de 1937 en París. La cubierta debía ser retráctil para disponer de un teatro a cielo abierto en verano, pero ese proyecto era demasiado caro y técnicamente complicado y no se llevó a cabo.

En la época de Stalin el edificio fue conocido como la Casa de los Fantasmas, por el elevado número de residentes desaparecidos durante las purgas. Conserva su función original de residencia, y también su prestigio, pero ya no es una vivienda comunal.”

(Autores varios (2011). Construir la Revolución. Arte y arquitectura en Rusia 1915-1935.  Fundación La Caixa – Ed. Turner (2011), pág. 196)

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Pasados unos años tras la desaparición de la URSS, la Casa del Embarcadero fue acorde con la llegada del capitalismo y la publicidad sin contemplaciones, sobre lo más alto del edificio se instalaron dos estrellas que no brillaban más que las de topacio rojo de las torres del Kremlin pero si que eran reflejo de la histórica lucha entre capitalismo y socialismo. Dos estrellas de la firma de automóviles alemana Mercedes habían llegado a donde no pudieron llegar las tropas de Hitler, y como símbolo capitalista coronaron la Casa del Embarcadero entre el año 2001 y primeros de noviembre del 2011, Cada estrella pesaba unas seis toneladas y media y tenía un diámetro de ocho metros.

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Desmontaje de la estrella de Mercedes a primeros de noviembre de 2011

A continuación dos vídeos sobre la Casa del Embarcadero, el primero en idioma castellano y el segundo en ruso:

Fotografía de la placa dedicada a Yuri Trifonov:

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Al destacado escritor Yuri Valentinovich Trifonov que vivió en esta casa desde el año 1931 al 1939 y que escribió sobre ella la novela “La casa del Malecón”.

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Ironías o paradojas del destino, en la siguiente imagen de la década de los 60 se ve la Casa del Embarcadero desde la piscina al aire libre “Moscú”. En los terrenos que estaba esa piscina se encuentra en la actualidad la reconstruida Catedral de Cristo Salvador (el templo más importante para la Iglesia Ortodoxa Rusa), que en durante el invierno de 1931 fue desmontada y destruida, siendo en esos mismo terrenos donde se decidió que iría el Palacio de los Soviets, el gran proyecto irrealizado de Borís Iofán.

Casa del Embarcadero. Años 60

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Algunas fotografías tomadas en el mes de abril de 2011:

Uno de los patios interiores del edificio.  Hasta 1941 en los patios había fuentes ornamentales que se quitaron al comienzo de la Gran Guerra Patria.

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Es el edificio de Moscú con más placas conmemorativas, la Casa del Embarcadero cuenta con más de una veintena.

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         La Casa del Embarcadero en la intersección de la Calle Serafimovicha con el Malecón de Bersenevska.  Al fondo, la Catedral de Cristo Salvador.

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Casa Embarcadero

Sobre mitos y leyendas de la Casa del Embarcadero, en idioma ruso:

http://www.kp.ru/daily/25798.5/2780009/

 

Localización: centro histórico de Moscú

Dirección: Ulitsa Serafimovicha 2/20; Malecón Bersenevska, 20.

Que ver cerca: Catedral de Cristo Salvador; Fábrica “Octubre Rojo”; Monumento a Pedro I, “el Grande”; Kremlin; Plaza Roja, Mausoleo de Lenin, Monumento al Soldado Desconocido (Llama eterna) y los monumentos a las Ciudades Héroes y a las Ciudades de la Gloria Militar, Jardines de Alejandro, Museo de Historia, Monumento a Zhukov, Hotel Moscú, Plaza del Manezh, Hotel Nacional, Catedral de San Basilio.

metroEstaciones de metro más próximas: Kropotkinskaya, Borovitskaya, Tretriakovskaya.

La página web, en ruso, del museo que hay sobre Casa del Embarcadero en el edificio: http://museumdom.narod.ru/

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Club Rusakov

  El Club Rusakov, cuyo nombre en ruso es  Дом культуры имени И. В. Русакова (Casa de la cultura de nombre I. V, Rusakov), fue el primer club para obreros que se construyó en Moscú.  El edificio está en el número 6 de la calle Stromynka, al nordeste de Moscú, en el distrito de Sokolniki.

“Antes de la Revolución ya existían centros de actividades culturales y educativas para las clases trabajadoras, pero a partir de 1917 los bolcheviques crearon un gran número de clubs de trabajadores como plataformas para inculcar los valores marxistas. Esa concepción estrecha fue criticada en 1924 por León Trotski, que escribiendo en Pravda se quejo de que los 2.500 clubs existentes en la Unión Soviética recibieran un promedio de sólo trece visitantes al día.

Por esta razón, se ampliaron los objetivos de los clubs para dar entrada en ellos a actividades educativas, deportivas y culturales, aunque la propaganda siguió siendo parte esencial de su cometido (…)

(…) Los clubs nacían por iniciativa de los municipios, los conglomerados industriales, los residentes de complejos residenciales o los sindicatos. Los cinco que termino Mélnikov se construyeron para sindicatos; en el caso del Rusakov, para el Sindicato de Trabajadores Municipales.

Para acoger distintas actividades Mélnikov ideó un espacio adaptable en los dos niveles superiores, que podían formar un sólo auditorio con capacidad para 1.200 personas o dividirse en tres segmentos independientes mediante un sistema de tabiques insonorizados diseñado por el propio arquitecto. Subdividiendo el nivel inferior y el anfiteatro de cada segmento se obtenían todavía habitaciones más pequeñas.

La forma exterior parece impulsada hacía fuera y hacía arriba desde un punto situado en la entrada trasera, como una fuerza que atravesara el edificio hasta los tres prismas en voladizo que encierran los segmentos del auditorio. De ese modo la forma interior se expresa directamente en el original y llamativo exterior.” (…)

(Autores varios (2011). Construir la Revolución. Arte y arquitectura en Rusia 1915-1935.  Fundación La Caixa – Ed. Turner (2011), pp. 212-213)

  Al club se le dió el nombre de Iván Vailievich Rusakov (1877-1921) un médico pediatra que llego a ser responsable médico y político del distrito de Sokolniki y miembro del Partido Bolchevique, enterrado en la muralla del Kremlin, en la Plaza Roja de Moscú.

    

   El club se construyó, principalmente, para los trabajadores del taller de reparación de automóviles del distrito de Sokolniki, taller abierto en 1905 (para la reparación de tranvías) y que aun existe hoy día como taller de reparación y mantenimiento de autobuses municipales.

   El edificio vanguardista-constructivista fue diseñado por el arquitecto Konstantín Melnikov y se construyó entre los años 1927-1929, por mandato de la “Unión Kommunalnik”.

      La estructura espacial, los recursos arquitectónicos de diseño y las innovaciones artísticas dadas por Melnikov al edificio, lo convierten en modelo único de la arquitectura de vanguardia. Destacan detalles constructivistas como las grandes cristaleras, que iluminan las escaleras interiores, y los saledizos sobre ménsulas que con aspecto de tornillo proclaman la nueva era industrial soviética.

     En la fotografía (año 1930) se observan en la parte superior del edificio las inscripciones: en el centro Клуб Русакова Союза Коммунальников  (Club Rusakov – Unión Kommunalnik) y en la derecha школа Коммунизма  (escuela de Comunismo).

        En las dos siguientes fotografías se puede ver que la fachada exterior del Club Rusakov era utilizada para mostrar la iconografía de la época:

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“Los clubs obreros, otra innovación típica y utópica de los años veinte, corrieron la misma suerte. El primer club obrero, «segunda casa para el proletariado liberado», el de la fábrica Rusakov, fue inaugurado en 1927. Esta construcción de Mélnikov imita un enorme tornillo con tres «dientes» que sirven de palcos para la sala central. Cada palco podía cerrarse con un muro corredizo, formando cuatro salas en vez de una. Mélnikov, que consideraba el club obrero «el tema más puro de la arquitectura», hizo seis en Moscú, cada uno de los cuales impresiona por alguna idea original y todos en conjunto por su novedad formal y su original apariencia”.

                               (Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, pp.152-154)

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      “En 1926, cuando se planteó realmente el problema de la construcción de nuevos edificios capitales para los clubes de trabajadores, en la URSS los propios clubes y rincones rojos ya sumaban casi tres mil quinientos. El pedido social a la arquitectura había sido hecho. Apareció un cliente concreto: los sindicatos, que empezaron a destinar recursos económicos a la construcción de clubes. Los sindicatos comenzaron a disponer de medios económicos e intentaban obtener proyectos en plazos muy cortos y proceder a su construcción. Por ello muchos sindicatos prefirieron evitar los concursos y solicitar proyectos directamente de los arquitectos.
   Como consecuencia, el rápido desarrollo de la construcción sin concurso de clubes de trabajadores entre 1927 y 1928, no dejó que la dura lucha artística desempeñara en esta etapa el papel de filtro, lo que permitió hacer realidad una serie de edificaciones originales. Entre éstas tenemos seis clubes construidos según los proyectos de K, Miélnikov en Moscú y en sus inmediaciones, los cuales con justicia pueden ser considerados como los mejores entre los mejores. Entre ellos destaca el Club Rusakov por su grado de originalidad.
         Pero incluso con la ausencia de un jurado de concurso, el más que original proyecto de Miélnikov encontró resistencia, no por parte del cliente (a éstos, los representantes del sindicato de trabajadores de las empresas de servicio comunal, les gustaba el proyecto precisamente por su originalidad, por la rara novedad de la imagen arquitectónica), sino por parte de los constructores, espantados debido a la complejidad que representaba la realización de la composición arquitectónica. Los representantes sindicales enérgicamente defendían el proyecto por ellos aprobado.
      «Hicieron el intento de no aprobar el proyecto del Club Rusakov –escribe en sus memorias K. Miélnikov–. Montados en cólera, mis jóvenes ayudantes Makaróv y Vasíliev tomaron el proyecto rechazado y me llevaron al Mossoviet, adonde el camarada Vólkov. Éste hizo llamar inmediatamente al jefe de la Sección de Ingeniería Regional, Piotr Mamátov, y aquí, sin siquiera sentarse, éste temblorosamente dio su visto bueno al proyecto.» 

       A finales de la década del 20 Miélnikov trabaja intensamente en los proyectos y lleva el control arquitectónico de sus innumerables obras. No tenía tiempo ni siquiera para escribir sus concepciones artísticas. Pero en aquel entonces escribían mucho acerca de sus clubes; también escribían aquellos que reiteradamente se encontraban con él y escuchaban sus ideas artísticas. Los comentarios de Miélnikov eran después citados por los diversos autores en sus artículos.
       El autor de un artículo publicado en 1927 expone así las ideas artísticas de Miélnikov: «Él considera que la forma del club moderno debe ser individual, diferenciándose totalmente de todos los demás edificios que tengan otra función; además la infinita variedad de actividades del club –reuniones, discursos, trabajo de los círculos de interés, teatro, cine, etcétera– nunca podrá abastecerse con una sola sala. A estos fines puede responder solamente un sistema de salas que puedan unirse en caso de ser necesario.» *
     Otro autor describe los puntos de vista de Miélnikov de la siguiente manera: «Básicamente, los principios de la arquitectura de clubes de K. S. Miélnikov consisten en que el club constituye un sistema de salas de diferentes tamaños. En caso de ser necesario, estas salas –conjunto de instalaciones para espectáculos– pueden ser unidas formando una gran sala para espectáculos o pueden ser utilizadas por separado, como una serie de auditorios individuales: habitaciones para el trabajo de los círculos de interés.» **
     Todo esto se refiere a que Miélnikov, con el objetivo de utilizar las salas de manera más racional para las diversas formas de trabajo del club, elaboró una serie de métodos originales de su transformación (aplicando, como en aquel entonces las llamaban, paredes «vivas»).

     En el Club Rusakov, cada uno de los tres balcones –las filas traseras están situadas en los saledizos sobre ménsulas– podía separarse de la sala (con una capacidad máxima para 1500 personas), convirtiéndose en un auditorio individual para 180 personas. El biombo vertical entre la sala y los balcones estaba compuesto de dos pantallas. La pantalla superior se levantaba por guías semicirculares hacía el techo, y la inferior se plegaba hacía el lado del patio de butacas (su altura era igual a la de la barrera del balcón).

      El Club Rusakov se caracteriza, como los demás clubes de Miélnikov, por la virtuosa realización del interior. Sin sobrepasar la cubatura exigida en el programa, con ayuda de métodos y medios compositivos volumétricos y de planificación, Miélnikov logra la máxima capacidad de utilización del volumen interno del edificio. Él trataba de reducir al mínimo los volúmenes de las instalaciones utilizadas en calidad de comunicaciones internas: las escaleras, los corredores, los pasillos, etcétera. Por ejemplo, las normas contra incendios de entonces exigían que las escaleras internas (para la evacuación de la sala de espectáculos) tuvieran una cubatura grande. Miélnikov encontró una salida genial: dirigir a los espectadores de la sala de espectáculos inmediatamente a la calle, a las galerías y escaleras exteriores, donde las normas ya eran otras. Precisamente esto explica la aparición de escaleras exteriores en el Club Rusakov, las cuales en el tiempo se convirtieron en un rasgo característico de los clubes de Miélnikov («Svoboda», «Kauchuk»).

      El aspecto exterior del Club Rusakov era extremadamente inusual y se consideraba en los años 20 como un descubrimiento artístico. Este club de planta triangular con sus tres saledizos sobre ménsulas, era denominado en aquella época «La bocina de la calle Strominka». Más tarde, el método de colocación de la parte superior de la sala de espectáculos sobre ménsulas,, utilizado por primera vez por Miélnikov en el Club Rusakov, se comenzó a utilizar ampliamente en la arquitectura rusa y de otros países.”

* Construcción de Moscú. 1927, Nº 1. Págs. 3-5
* * Lujmánov N. Arquitectura de clubes. Moscú, 1930. Pág. 17

(Jan-Magomédov S. O. (2004) Las cien mejores obras maestras del vanguardismo arquitectónico soviético: edición bilingüe. Moscú: Ed. URSS, pp. 263-266)

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                                                         Casa de la cultura, de nombre I. V. Rusakov,   años 1927-1929, protección estatal (por error u otro motivo desconocido en la placa figura la letra M, dado que el patronímico de Iván Rusakov era Vasilievich, debería figurar la letra rusa B).                      

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El Club Rusakov pese a ser un monumento arquitectónico de protección estatal hoy día se encuentra en muy mal estado de conservación. Hace años se ubico en el un restaurante y hoy todavía es la sede de un teatro, con el interior del club muy deteriorado y muy cambiado del original.

Localización: Zona nordeste.

metro Estaciones de metro más próximas: Sokolniki

Fotografías: Colección privada del autor, Moscú, abril 2011. Otras fotografías: Wikipedia 

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